He realizado varias recetas de este tipo de bizcochos , y sin duda esta es la más rica que he probado jamás (Con permiso de mi querida amiga Christin, que como buena americana, sabe hacer unos Brownies de escándalo).
Parece una frase muy rotunda, pero si os digo que es la receta que hemos hecho en clase, y que viene de nuestro libro de pastelería de la escuela, es más facil de comprender semejante afirmación.
La receta de la crema inglesa también la hemos hecho en clase, sacada de ese libro.
Esta crema es un recurso infalible para adornar un postre: Siempre que queráis algo dulce, y os parece que queda un poquito soso en el plato, que no dice nada, poner en la base del plato, un poquito de crema inglesa y encima el bizcochito en cuestión, o bien un adorno de crema con dos colores al lado del postre, ya veréis lo que luce. Más abajo os explicaré algunas formas de jugar con los colores que quedan muy bien.
En casa, desde luego, ha gustado mucho, y Jose, gran apasionado de cualquier cosa que lleve chocolate, dice que es de los mejores bizcochos que he hecho nunca, toma ya!!!
Desde luego, yo creo que tanto como postre, como para tomar con un café o un té en un rato de relax, es perfecto.
El libro en cuestión se llama "Procesos básicos de Pastelería y repostería. Postres en restauración" de la Editorial Paraninfo. Su autor, Jose Luis Armendáriz Sanz y es un libro muy interesante, orientado a estudiantes de pastelería y repostería, pero también para cualquier persona que , sin necesidad de conocimientos previos, quiera adentrarse en el mundo de los postres, tal como el mismo autor comenta en la contraportada del libro.
Ahora ya sabeis uno de los secretos más preciados de la pastelería profesional, un libro verdaderamente recomendable.
Una cosa más, aprovecho para deciros que estoy preparando algo interesante que os ampliaré en breve. Estoy llegando ya a las 25000 visitas en el blog, cantidad inimaginable cuando me animé a abrir mi cocina, y para celebrar esa cifra tan "redonda" y de paso agradeceros que estéis ahí, he pensado en hacer algo especial.
Aún no he decidido si será un concurso de recetas, o un sorteo, así que no os puedo decir nada más.
Y después de esto, doy paso a la receta.
INGREDIENTES:
200 gr. de Azúcar moreno
330 gr. de Mantequilla
130 gr. de Chocolate de cobertura negra
160 gr. de Harina floja (camos, la harina normal, no la de fuerza que se usa para el pan)
10 gr. de cacao en polvo
Por otra parte: 80 gr. de cobertura negra troceada aprox. (vamos, si la tableta que habéis comprado es de
200 gr., utilizáis los 130 y para trocear dejáis el resto).
200 gr. de nueces troceadas (En el libro ponía más, pero a Mili le parecía una
barbaridad y le echamos algo menos, y realmente es más que
suficiente para mi gusto).
Para la Salsa de Crema Inglesa:
!/2 l. de leche
75 gr. de azúcar
5 yemas de huevo
Un toque del aroma que queráis. Yo utilicé vainilla pero le podéis poner lo que más os guste, como una
ramita de canela, o un poquito de ralladura de limón o naranja...
ELABORACIÓN:
Lo primero de todo: Poner el horno a 200º arriba y abajo para que se vaya calentando.
Vamos a hacer en primer lugar el brownie:
Para ello, montamos ligeramente, en la batidora los huevos y los dos tipos de azúcar.
Ablandamos la mantequilla y los 130 gr. de cobertura. En el libro ponía en el microondas, pero en la escuela no tenemos así que lo hicimos al baño maría y así es como yo lo hago en casa, me gusta más porque puedo ir removiendo y que se deshaga de forma homogénea.
Cuando tengamos esto bien fundido y mezclado, lo añadimos al batido de los huevos con el azúcar.
Añadimos la cobertura troceada y las nueces también partidas a trocitos. En ninguno de los casos no deben ser trozos demasiado pequeños, ya que lo que nos interesa es que luego se noten en el bizcocho al morderlo así que no los cortéis demasiado.
Añadimos poco a poco la harina tamizada y el cacao en polvo, mezclando ya con una espátula con movimientos envolventes para que no se nos baje demasiado todo el invento.
Esta mezcla la vertemos en un molde cuadrado, dándole una altura de 2 o 3 cm, no más, ya que, como sabéis, es un bizcocho bajito. Yo le pongo en la base del molde, papel de horno, y pinto los laterales con mantequilla para que luego me resulte facil desmoldarlo.
Metemos el molde al horno y lo dejamos cocer durante 25 minutos.
Una vez listo, sacamos del horno, dejamos que se enfríe un poquito para poderlo desmoldar y una vez desmoldado, lo ponemos a enfriar en una rejilla, retirando el papel de horno que se le habrá quedado pegado en la base.
Mientras nuestro brownie se está haciendo, nos da tiempo a preparar la crema inglesa:
Hervimos la leche con el aroma que queráis.
Una vez que haya hervido, tenemos que retirar el cazo.
Por otra parte mezclamos bien las yemas con el azúcar.
A esta mezcla, le añadimos la leche hervida, y lo llevamos otra vez al fuego.
En este punto el libro dice literalmente "calentamos a 86º hasta que nape perfectamente la espátula, bien al fuego, bien con la termomix".
Eso, traducido al cristiano (y teniendo en cuenta que muchos no tendréis termómetros en casa) es: calentar sin que llegue a hervir en ningún momento, removiendo constantemente con una espátula o una cuchara de madera para evitar que se pegue.
Es importante tener el fuego flojo, porque si llega a hervir, casi irremediablemente se nos corta.
Así que si véis que parece que va a hervir, levantáis el cazo un momentito para que baje la temperatura, y así hasta que consigáis que espese lo suficiente como para que no se deslice y caiga sin casi verse por la espétula si no que a pesar de caer, la deje un poquito impregnada. A eso se refiere el libro cuando dice "nape la espátula".
Una vez conseguido este punto, retiramos del fuego, colamos y dejamos enfriar.
En este caso, utilicé crema inglesa de dos colores, así que saqué un poquito en una taza, le añadí con un palillo un poquito de colorante rojo en pasta ( si lo tenéis líquido, un par de gotitas) y ya está.Montaje del postre en el plato:
Con un cacillo de servir ponemos un círculo de crema inglesa en el centro del plato.
La crema inglesa que hemos teñido de rosa, la echamos en un biberón, para poder manejarla mejor.
Encima de la que ya está en el plato dibujamos una espiral, empezando por el centro, con cuidadito, pero sin ser tan lentos que se nos corte. Si no lo habéis hecho nunca, podéis practicar la espiral antes en un papel, y así cuando lo hagáis en el plato ya iréis con más seguridad. Pero en serio, no es dificil.
Ya tenemos el centro del plato con la cremita amarillita y la espiral rosa. Ahora cogemos un palillo y le vamos sacando piquitos a la espiral rosa desde el centro hacia fuera. Osea, metemos la punta del palillo tocando lo rosa y arrastramos un poquito el palillo desde el centro del círculo hacia afuera, para que lo rosa invada lo amarillo como si fuera un piquito.
Eso es lo más divertido y lo más sencillo, y adorna una barbaridad. Lo habréis visto en muchas elaboraciones, tanto dulces como saladas, pues también queda muy bien, por ejemplo hacer esa espiral con nata sobre una crema de calabacín, y sacarle los piquitos con el palillo.
Otra forma bonita de adornar sobre la cremita amarilla es poner unos lunares de otro color, y arrastrar el palillo como si quisíeramos dibujar el diámetro de ese lunar pero saliéndonos por un lado. Con eso conseguiréis figuras de corazón. Si ponéis varioss lunares en fila, separados entre si por un cm. o así, y los cruzáis del primero al último por una linea recta, os saldrá una fila de corazones.
Una vez tengáis hecha la decoración con la crema inglesa, solo queda cortar un par de trozos del brownie (lo normal es trozos cuadrados o rectangulares) y colocarlos sobre esta crema, procurando que uno quede un poquito montado sobre el otro. Esto le dará un poco de "verticalidad" a la presentación, lo que consigue un efecto más bonito y apetecible.
Se suele servir con un poco de helado de vainilla o un pegotón de nata montada, pero no he querido añadir más calorías al conjunto, jejeje
















































